Como padres, la mayoría de nosotros hemos dicho este tipo de frases a nuestros hijos en algún momento:
“Debes sacar puros dieces o no te estás esforzando lo suficiente.”
“Fracasar no es una opción. Debes ser el mejor.”
“En esta casa hacemos las cosas a mi manera. ¡Sin preguntas!”
Aunque comprensibles, estas expectativas reflejan una falta de adaptabilidad, empatía y comprensión de las necesidades individuales de un niño. Esto es especialmente importante de considerar si estás cuidando a un niño en crianza temporal.
Para que las expectativas sean realmente efectivas, necesitamos tomar en cuenta la historia de vida de nuestro hijo, sus necesidades específicas y cualquier apoyo adicional que pueda requerir. A partir de ahí, podremos empezar a establecer expectativas con los hijos que estén alineadas con la visión que tenemos para nuestra familia, sin dejar de respetar la historia única de nuestro hijo.
Aquí tienes cuatro consejos para comenzar.
1. Establece expectativas flexibles
Como padres, todos tenemos una visión de cómo queremos que se vea, suene y se sienta nuestra familia. Aunque estos estándares pueden ser útiles, lo mejor es ser adaptables al establecer expectativas con los hijos. La flexibilidad es esencial para poder ajustar esas expectativas según las necesidades cambiantes de tu hijo. De esa manera, lo ayudas a manejar mejor sus emociones y a sentirse más seguro, lo que le permitirá sanar y desarrollar resiliencia.
Si eres cuidador familiar, padre de crianza temporal o estás criando a un hijo adoptado, recuerda que su punto de partida para el éxito será diferente al de otros niños que no han experimentado trauma. Establecer expectativas claras para tu hijo tanto en la escuela como en el hogar te ayudará a descubrir su valor y a fomentar resiliencia, incluso en medio de las conductas más difíciles.
2. Conoce el pasado de tu hijo
Para establecer expectativas realistas sobre el comportamiento de tus hijos, es importante comprender sus experiencias previas con el trauma. El trauma puede afectar el desarrollo del cerebro de un niño e influir tanto en su salud emocional como en su bienestar físico, desde la niñez hasta la adultez. Reconocer estos efectos permite establecer expectativas realistas de los padres hacia los hijos, tomando en cuenta posibles retrasos en el desarrollo o desafíos emocionales que tu hijo pueda experimentar.
Por ejemplo, si tu hijo ha sufrido abandono o descuido por parte de sus padres o cuidadores, es posible que tenga dificultades para confiar. Construir confianza puede tomar tiempo y requiere acciones consistentes más que solo palabras. Para superar este tipo de situaciones, es fundamental adaptarse y permitir que tu hijo avance a su propio ritmo en el proceso de establecer confianza, en lugar de exigirla de inmediato.
Aquí tienes algunos consejos adicionales para apoyarte al enfrentar los comportamientos desafiantes de tu hijo.
3. Identifica los desencadenantes
Conocer los factores que afectan a tu hijo es esencial para poder establecer expectativas sostenibles y, al mismo tiempo, apoyar su crecimiento y desarrollo integral. Los desencadenantes pueden provocar reacciones emocionales intensas y manifestarse de diferentes maneras: desde ciertos alimentos hasta lugares, condiciones del clima o incluso olores. Si tu hijo desafía constantemente las expectativas en un área específica, puede deberse a que algo lo está provocando.
Por ejemplo, si tu hijo asocia un alimento en particular con experiencias negativas del pasado, evitarlo puede prevenirle angustia. También las necesidades emocionales, como sentirse frustrado o inseguro, pueden convertirse en desencadenantes. Presta atención a cuándo y dónde tu hijo tiende a tener estallidos o crisis emocionales: observa la hora del día, el lugar y quién más está presente. Esto puede ayudarte a identificar patrones y posibles causas.
Otra manera de reconocer los desencadenantes es simplemente conversar con tu hijo. Aunque tal vez no pueda expresar con claridad qué provocó su comportamiento, la conversación puede darte pistas valiosas. Para más orientación, visita la entrada del blog Florecer sobre cómo identificar los desencadenantes en tus hijos.
4. El presente de tu hijo
Tómate un momento para reflexionar: “¿Qué ha vivido mi hijo en las últimas 24 horas?”. Al igual que los adultos, los niños tienen necesidades básicas que, si no se satisfacen, pueden influir en su comportamiento. El estado de ánimo y la conducta de tu hijo pueden estar afectados por factores como hambre, deshidratación, falta de sueño, poca actividad física o experiencias negativas recientes, como el acoso escolar.
Reconocer lo que tu hijo ha vivido en ese período puede arrojar luz sobre las necesidades detrás de su comportamiento. A partir de ahí, podrás determinar si es necesario ser más flexible con tus expectativas.
Todo comportamiento tiene una causa subyacente. Estas razones pueden variar desde desafíos en el desarrollo hasta la influencia de ciertos entornos. Al examinar el pasado de tu hijo, identificar posibles desencadenantes y prestar atención a sus realidades presentes, podrás ajustar tus expectativas y responder de manera efectiva a sus necesidades cambiantes.
CONCLUSIÓN CLAVE
Las consecuencias negativas de expectativas rígidas pueden reflejarse en crisis emocionales o rabietas cuando dichas expectativas no se cumplen. Por eso es importante ser flexible y ajustar tus expectativas a medida que tu hijo crece.
APLICACIÓN
- ¿En qué área de la vida de tu hijo puedes empezar hoy a implementar una expectativa saludable?
- ¿Qué estrategia puedes poner en práctica para apoyar a tu hijo cuando se vea afectado por un desencadenante?
ACTIVIDAD DE MOMENTOS COTIDIANOS™
Como padres, una de las lecciones más valiosas que podemos inculcar en nuestros hijos es tomar decisiones que honren a Dios. Enséñales el poder de elegir bien jugando Platos y decisiones la próxima vez que tengas que guardar platos y vasos limpios. ¡Encuentra este juego y muchos más ahora en la colección de Momentos Cotidianos™!
VERSÍCULO CLAVE
El SEÑOR es como un padre con sus hijos, tierno y compasivo con los que le temen (reverencian).
ORACIÓN
Señor, gracias por bendecirme con el regalo de ser padre o madre. Por favor, dame la sabiduría para comprender mejor a mi hijo y establecer expectativas con él que te honren a ti y consideren sus circunstancias únicas. En el nombre de Jesús, amén.
