En la película Blancanieves de Disney, la reina malvada le preguntaba al espejo quién era la más hermosa de todas.
Pero en la vida real, los espejos no halagan. No filtran. Simplemente reflejan lo que tienen delante.
Y algo parecido puede sucedernos como padres.
Piensa en esta situación tan común: tu hijo está molesto. Está haciendo pucheros, llorando, gritando o teniendo una rabieta... otra vez.
Y aunque sabes que no es la mejor manera de responder, sientes cómo tu voz comienza a elevarse, tu paciencia se agota y la tensión se acumula en tus hombros. Antes de darte cuenta, estás reflejando los mismos comportamientos que intentabas calmar.
Si al mirar el “espejo de mamá o papá” ves reflejadas la frustración, el miedo o la desregulación emocional de tu hijo, no estás solo. A esto lo llamamos reflejo emocional, y es mucho más común de lo que imaginas entre padres y cuidadores que aman profundamente a sus hijos.
Este artículo es la segunda entrega de nuestra serie de 8 partes: Cuidando tu alma. Esta serie está diseñada para ayudar a padres y cuidadores a comprender cómo cuidar de sí mismos mientras acompañan a un niño que ha vivido experiencias traumáticas. Para leer el primer artículo, haz clic aquí.
¿Qué es el reflejo emocional?
El reflejo emocional ocurre cuando tus emociones, reacciones o comportamientos comienzan a reflejar lo que otra persona está experimentando. Esto no tiene nada de extraño. Dios creó nuestro cerebro con neuronas espejo que nos ayudan a empatizar, conectar y comprender lo que otra persona está sintiendo.
El reflejo emocional es común en la relación entre padres e hijos, especialmente en hogares donde los niños han vivido experiencias traumáticas. La ansiedad de un hijo puede hacernos sentir ansiedad. Su frustración puede activar nuestra propia frustración. Su enojo puede provocar que también nos enojemos. Antes de darnos cuenta, podemos reaccionar con la misma intensidad emocional que nuestro hijo en lugar de ayudarlo a regularla.
En otras palabras, la tormenta que ocurre dentro de tu hijo también comienza a manifestarse en ti.
Algunos ejemplos de reflejo emocional en la crianza incluyen:
- Tu hijo grita y sientes cómo tu propia voz comienza a elevarse.
- Tu hijo entra en pánico y, de repente, también sientes presión en el pecho.
- Tu hijo llora y, en lugar de compasión, sientes irritación o enojo.
- Tu hijo se cierra emocionalmente y tú te sientes impotente o abrumado.
¿Por qué mi hijo activa mi ansiedad?
Si alguna vez te has hecho esta pregunta, definitivamente no estás solo. Tu hijo puede activar tu ansiedad o tu trauma por reflejo emocional o por contagio emocional.
Cuando tu hijo está desregulado emocionalmente, tu sistema nervioso puede interpretar su angustia como una amenaza. Esto puede activar tus propias respuestas de lucha o huida, especialmente si tienes antecedentes de trauma, estrés crónico o heridas emocionales no resueltas.
En otras palabras, tu cuerpo puede responder a la angustia de tu hijo como si necesitara protegerte o prepararte para actuar, incluso cuando no existe un peligro real.
Esto es más común de lo que imaginas y, aunque tus emociones o pensamientos puedan decirte lo contrario, no significa que seas un mal padre. Significa que eres humano.
Cómo dejar atrás la reactividad emocional
El reflejo emocional no es el problema en sí mismo. De hecho, puede ser algo positivo cuando ayuda a un niño a sentirse visto, comprendido y emocionalmente seguro en presencia de un cuidador que mantiene la calma. La preocupación surge cuando comenzamos a perder la regulación emocional junto con nuestro hijo, lo que hace más difícil que cualquiera de los dos recupere la calma.
Si te preguntas qué hacer cuando tu hijo activa emociones difíciles en ti, aquí tienes cinco pasos sencillos, llenos de gracia, para pasar de un reflejo emocional que conduce a la reactividad emocional a reflejar el carácter de Cristo:
- Haz una pausa antes de responder. Una pausa interrumpe la reactividad emocional y te permite responder en lugar de reaccionar.
- Respira profundamente. La respiración lenta le da tiempo a tu sistema nervioso para volver a percibir señales de seguridad.
- Baja el tono de voz. Una voz suave transmite seguridad y consuelo a un niño que está desregulado emocionalmente.
- Afírmate en la Palabra de Dios. Las oraciones susurradas y versículos como el Salmo 46:10 pueden ayudarte a mantenerte firme.
- Mira la necesidad que hay detrás del comportamiento. Cuando ves el comportamiento de tu hijo como una forma de comunicación y no como rebeldía, puedes responder con compasión.
Cuando tu hijo siente miedo, enojo o está abrumado, tu sistema nervioso también puede reaccionar. La meta no es desconectarte, sino mantenerte firme para ser una presencia serena y constante para tu hijo. Contempla la gentileza, la paciencia y la paz de Cristo para poder reflejarlas en la vida de tu hijo.
CONCLUSIÓN CLAVE
El reflejo emocional ocurre cuando el sistema nervioso de un padre o cuidador reacciona a las emociones de un niño y comienza a reflejarlas. Aunque esta es una respuesta normal, Dios te invita a mantenerte firme y, en lugar de reflejar las emociones de tu hijo, a reflejar Su corazón compasivo y constante.
PREGUNTAS PARA APLICAR
- ¿Qué es el reflejo emocional? ¿De qué maneras podrías estar reflejando las emociones de tu hijo sin darte cuenta?
- ¿Por qué la ansiedad de mi hijo desencadena mi propia respuesta emocional? Pídele a Dios en oración que te dé sabiduría para comprenderlo mejor, de modo que puedas buscar tu propia sanidad y libertad.
ACTIVIDAD
Ayuda a tu hijo a expresar emociones intensas jugando Emoción-es. Encuentra este juego y muchos más en la colección de actividades de Momentos Cotidianos™.
VERSÍCULO CLAVE
“Así que, todos nosotros, a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor. El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen.” ~ 2 Corintios 3:18 (NTV)
ORACIÓN
Padre celestial, cuando las emociones de mi hijo se intensifiquen y yo sienta que también comienzo a alterarme, lléname de Tu paciencia, Tu gentileza y Tu paz. Enséñame a reflejar Tu amor a mi hijo. En el nombre de Jesús, amén.
