Un día, Jesús estaba enseñando. Por la tarde, Sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Este es un lugar apartado, y ya es tarde. Manda a la gente a sus casas para que puedan ir a buscar algo de comer”.
(Señala lejos de ti.)
Pero Jesús les dijo: “No es necesario — denles ustedes de comer”.
Los discípulos respondieron: “Aquí hay un niño con cinco panes y dos peces. Pero ¿de qué sirve eso? ¡Hay mucha gente!”.
(Levanta siete dedos. Luego, encoge los hombros.)
Jesús dijo: “Tráiganlos aquí”. (Haz un gesto para que se acerquen.) Entonces, le pidió a la gente que se sentara sobre la hierba.
Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, miró hacia el cielo y los bendijo.
(Une tus manos como si estuvieras orando.) Luego, partió los panes en pedazos y se los dio a los discípulos, quienes los distribuyeron entre la gente. (Con los puños juntos, sepáralos rápidamente como si rompieras algo.)
Todos comieron hasta quedar satisfechos. (Finge que estás comiendo.) ¡Ese día se alimentaron unas 5,000 personas, sin contar a las mujeres y los niños!
Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás.
Efesios 2:10 (NTV)
Querido Padre celestial, gracias por amarnos y crearnos con propósito y valor. Ayúdanos a ofrecerte todo lo que tenemos cada día, tal como hizo el niño en la historia, y úsanos para bendecir a otros. En el nombre de Jesús, amén.