Cuando terminen el juego, felicita a tu hijo.
Di: ¡Buen trabajo! Pudiste pensar en muchísimas respuestas. Mira cuántas respuestas diferentes logramos.
¿Sabías que nuestras mentes a veces hacen esto por sí solas? Muy a menudo, comenzamos a pensar en algo que nos recuerda otra cosa… y luego otra… ¡hasta que de repente estamos pensando o preocupándonos por algo completamente diferente!
Eso es totalmente normal, y todos lidiamos con eso de vez en cuando. Pero no tenemos por qué quedarnos con esas ideas atrapadas en la cabeza. Así como compartimos nuestras ideas hoy, siempre puedes compartir tus pensamientos, preocupaciones y temores con Jesús. La próxima vez que te sientas abrumado por tus propios pensamientos, llévaselos a Jesús.
Comparte la esperanza de la Palabra de Dios y oren juntos.
Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.
1 Pedro 5:7 (NTV)
Querido Padre celestial, gracias por estar siempre con nosotros, incluso cuando nos sentimos abrumados por el miedo o la preocupación. Ayúdanos a calmar nuestros corazones y aquietar nuestros pensamientos, recordando siempre enfocarnos en Ti. En el nombre de Jesús, amén.