Skip to content

Cómo proteger tu matrimonio mientras cuidas de tu hijo

By Dr. Marie Labranche, LMFT ·

La mayoría de los padres esperan enfrentar tormentas al criar a un hijo que ha vivido experiencias traumáticas. Esperan las crisis emocionales, los desencadenantes y las noches sin dormir.

Pero lo que no esperabas era que la mayor tormenta fuera con tu pareja.

Pensabas que los dos enfrentarían los desafíos de la crianza hombro a hombro, unidos. En cambio, sientes que te estás hundiendo en medio del océano, enviando señales de auxilio que parecen no llegar a tu pareja.

En este momento, no solo necesitas que Dios envíe un S.O.S. — salva nuestro barco. Necesitas que Él haga un S.O.M. — salva nuestro matrimonio.

Y la buena noticia es que Él está más que dispuesto a hacerlo.

Este artículo es la cuarta entrega de nuestra serie de 8 partes: Cuidando tu alma. Esta serie está diseñada para ayudar a padres y cuidadores a comprender cómo cuidar de sí mismos mientras acompañan a un niño que ha vivido experiencias traumáticas. Para leer el primer artículo, haz clic aquí.

¿Cómo afectan los hijos al matrimonio?

La mayoría de las parejas comienzan su camino como padres llenas de ilusión y esperanza por el futuro. Sin embargo, a medida que aumentan las exigencias de la crianza, especialmente al cuidar de un hijo que ha vivido experiencias traumáticas, descubren que la paternidad puede poner a prueba incluso los matrimonios más sólidos.

Con el tiempo, es posible que empiecen a tener más desacuerdos, a sentirse distantes o a preguntarse por qué su relación ya no se siente como antes.

Con frecuencia, el estrés de la crianza:

  • Da lugar a malentendidos y conflictos.
  • Hace más evidentes las diferencias entre los estilos de crianza.
  • Intensifica los desafíos que ya existían.
  • Reduce el tiempo y la energía que la pareja tiene para dedicarse el uno al otro.
  • Agota las limitadas reservas emocionales.

Cuando un hijo ha vivido experiencias traumáticas, estas presiones pueden intensificarse aún más. Las necesidades emocionales, conductuales y relacionales que acompañan al trauma pueden exigir que los padres hagan un esfuerzo intencional por cuidar y fortalecer su relación de pareja.

¿Cómo volver a conectar con tu cónyuge?

En medio de la tormenta, puede ser difícil mantener la comunicación y la conexión con tu cónyuge. Sin embargo, tu hijo necesita padres que permanezcan unidos.

Estas son cuatro maneras de volver a conectar con tu pareja de un modo que honre a Dios:

1. Reconozcan el problema sin culparse mutuamente.

En lugar de decir “Tú me lastimaste”, procura expresar cómo te sientes con frases como “Me siento herido”. Esto ayuda a evitar que tu cónyuge se sienta atacado o reaccione a la defensiva.

2. Inviten a Dios a ocupar el centro de su matrimonio.

Las parejas que atraviesan una crisis suelen dejar de practicar precisamente aquellos hábitos que podrían fortalecerlas porque ya no “sienten” deseos de hacerlo. Sigan orando juntos, aunque la oración sea breve, imperfecta o esté acompañada de lágrimas. A Dios le agrada escuchar el corazón de ambos.

3. Trabajen como un equipo.

Conversen en privado sobre las decisiones relacionadas con la crianza y presenten un frente unido ante sus hijos. Eviten asumir los papeles del “policía bueno” y el “policía malo”, o convertir a uno de los padres en el único que disciplina mientras el otro solo protege. Decidan juntos cuáles serán las reglas y aplíquenlas de manera consistente cuando estén con sus hijos.

4. Busquen orientación y apoyo.

Consideren acudir a un consejero cristiano, un terapeuta matrimonial informado sobre el trauma, un pastor o un anciano de confianza, y participen en un grupo pequeño que no solo ore por ustedes, sino también con ustedes. Estas personas pueden ayudarles a reconstruir la comunicación y la conexión. No esperen a que su matrimonio esté al borde del colapso para buscar ayuda.

Protege tu matrimonio con la misma determinación con la que proteges a tu hijo. Ni tú ni tu cónyuge fueron creados para sostenerlo todo por sus propias fuerzas. En lugar de eso, invita a Dios a ser el tercer cordón que fortalece la unión entre ustedes.

Conclusión Clave

La crianza bajo estrés constante, especialmente al cuidar de un hijo que ha vivido experiencias traumáticas, puede agotar tus reservas emocionales y hacer que incluso los desacuerdos más pequeños se sientan como grandes tormentas. Permite que el poder sanador de Dios restaure la comunicación, la colaboración y la esperanza en tu matrimonio.

Preguntas Para Aplicar

  1. ¿Cómo está afectando el estrés en nuestra familia a mi relación con mi pareja?
  2. ¿Cómo podemos mi pareja y yo mantenernos unidos mientras criamos a nuestro hijo que ha vivido experiencias traumáticas?

Actividad

Puedes ayudar a tu hijo que ha vivido experiencias traumáticas a obtener el descanso que tanto necesita a la hora de acostarse jugando una actividad como Uno, dos, ver. Encuentra este juego y muchos más en la colección de actividades de Momentos Cotidianos™.

Versículo Clave

“Y que el Señor haga crecer y sobreabundar el amor que tienen unos por otros y por toda la gente, tanto como sobreabunda nuestro amor por ustedes.” ~ 1 Tesalonicenses 3:12 (NTV)

Oración

Padre celestial, calma las tormentas que hay entre mi pareja y yo. Sana las heridas de nuestra relación y restaura la conexión que se ha visto afectada por el trauma de nuestro hijo. En el nombre de Jesús, amén.

SOBRE EL AUTOR

Dr. Marie Labranche, LMFT

Dr. Marie Labranche is a clinical psychologist and a licensed marriage and family therapist in the state of Florida. She was raised in the great melting pot of Brooklyn, New York. She is a professor of Psychology and an adjunct instructor, speaker and author. She is in private practice in North Palm Beach, FL where she specializes in helping adults heal childhood trauma. She is a wife, mother and brand-new grandmother and enjoys reading, writing and preaching the good news of the gospel of Jesus Christ.