¿Eres la persona en tu familia o amistades que siempre está ayudando a los demás, escuchando a todos y cuidando de todos?
¿Eres a quien llaman cuando alguien siente que ya no puede más? ¿La persona que ora, anima, consuela y siempre está presente para los demás?
Hasta que un día despiertas y te das cuenta de que eres tú quien realmente necesita apoyo.
Tal vez te hayas preguntado: “¿Necesito ir a terapia? ¿Ha llegado el momento de buscar mi propio terapeuta?”
Buscar ayuda no es una señal de debilidad; es una decisión sabia y un paso de obediencia al llamado de Dios a la sanidad. A continuación, encontrarás algunas ideas que pueden ayudarte a atravesar esta etapa y recibir el apoyo que tanto deseas.
Este artículo es la parte 6 de nuestra serie de 8 artículos titulada Cuidando de tu alma, diseñada para ayudar a padres y cuidadores a cuidarse a sí mismos mientras acompañan a un hijo que ha vivido experiencias traumáticas. Si aún no has leído el primer artículo, puedes hacerlo aquí.
¿Cómo sé si necesito un terapeuta?
Si eres una persona que, por naturaleza, siempre está ayudando a los demás, probablemente seas muy bueno para reconocer las necesidades ajenas antes que las tuyas. Ese deseo constante de cuidar de los demás puede hacer que pases por alto tu propio dolor hasta que la carga se vuelva demasiado pesada para seguir ignorándola.
Esto es especialmente cierto si estás criando a un hijo con necesidades complejas o que ha vivido experiencias traumáticas.
Aunque no existe una regla exacta para determinar cuándo un padre podría beneficiarse de la terapia, estas son algunas señales de que quizá haya llegado el momento de buscar ayuda profesional. Si te sientes:
- Emocionalmente abrumado.
- Afectado por el duelo o por las secuelas de un trauma.
- Solo en tu proceso de crianza.
- Agotado, pero la ansiedad no te permite descansar.
- Espiritualmente desconectado o aislado de tu comunidad de fe.
- Frustrado porque los demás traspasan constantemente tus límites.
¿Necesitar un terapeuta significa que no estoy confiando en Dios?
Acudir a terapia no disminuye tu fe ni significa que seas espiritualmente débil. Dios nos diseñó para llevar las cargas los unos de los otros y no hay nada de qué avergonzarse al dejar que alguien te ayude a llevar la tuya.
Tal vez incluso te hayas preguntado: “¿Necesito terapia o estoy exagerando?” Afortunadamente, no es una pregunta con la que tengas que luchar durante mucho tiempo.
Un terapeuta puede ayudarte a enfrentar aquello que has guardado en lo más profundo de tu corazón y ofrecerte un espacio en el que no tengas que ser siempre el fuerte.
La terapia no reemplaza a Dios. Al contrario, la terapia es una de las herramientas que Él puede usar para traer sanidad a tu vida.
Terapeutas de salud mental para padres
Los mejores terapeutas de salud mental para padres son profesionales cristianos especializados en trauma, estrés, ansiedad y problemas de conducta en los niños.
En Estados Unidos, puedes buscar un terapeuta a través de la Red de Consejeros Cristianos de nuestro aliado estratégico, Enfoque a la Familia. Cualquiera que sea el desafío que tú o tu familia estén enfrentando, Enfoque a la Familia está para ayudarte. Llama al 1-855-771-HELP para hablar con uno de sus consejeros, quien podrá brindarte orientación, recursos y oración.
Mientras investigas tus opciones, también podrías preguntarte: “¿Cómo sé si necesito un terapeuta o un psiquiatra?”
Esta es la diferencia:
- Un terapeuta (consejero, LPC, LMHC, LMFT, LCSW o psicólogo) te ayuda a procesar emociones, experiencias traumáticas, relaciones, el estrés relacionado con la crianza y las luchas espirituales.
- Un psiquiatra es un médico especializado que puede evaluarte y, si es necesario, recetarte medicamentos.
Algunas personas necesitan uno de estos profesionales; otras se benefician de ambos. También hay quienes comienzan con terapia y, más adelante, deciden si el apoyo con medicamentos podría ser útil. Ora y pídele a Dios que te guíe mientras das este paso.
Qué buscar en un terapeuta
Encontrar un terapeuta puede parecer abrumador, especialmente cuando buscas a alguien que comprenda tu fe y respete tus valores. Si estás buscando un terapeuta cristiano, procura que sea alguien que:
- respete tu fe.
- escuche sin juzgarte.
- cree un ambiente seguro y cálido.
- comprenda la atención informada sobre el trauma.
- apoye tu proceso de crianza.
- respete tus límites.
De igual manera, estas son algunas señales de alerta que debes tener en cuenta al elegir un terapeuta:
- promueve creencias que contradicen tus valores.
- resta importancia a tus inquietudes como padre o madre.
- domina la conversación.
- no puede explicar con claridad su enfoque terapéutico.
Muchos terapeutas ofrecen una consulta inicial gratuita para que puedas hacer preguntas y evaluar si te sientes cómodo con ellos. Ora pidiendo discernimiento espiritual y confía en la guía del Espíritu Santo y en tu intuición al decidir trabajar con un profesional de la salud mental.
Conclusión Clave
Llevar las cargas tú solo puede resultar una carga muy pesada. Si siempre eres quien apoya a los demás, quizás haya llegado el momento de encontrar un terapeuta que también pueda acompañarte en tu proceso de sanidad.
Preguntas Para Aplicar
- ¿Cómo sé si necesito un terapeuta?
- ¿Qué debo buscar en un terapeuta?
Actividad
Cuando la vida parezca caótica o confusa, recuérdale a tu hijo que es especial a los ojos de Dios mientras juegan una actividad como Era muy bueno. Encuentra esta actividad y muchas más en la colección de actividades de Momentos Cotidianos™.
Versículo Clave
“Aunque el buen consejo esté en lo profundo del corazón, la persona con entendimiento lo extraerá.” ~ Proverbios 20:5 (NTV)
Oración
Padre celestial, Tú ves la carga que he estado soportando, el cansancio que he tratado de ocultar y las áreas de mi vida que necesitan sanidad. Te pido que me guíes mientras busco un terapeuta que pueda ayudarme a enfrentar los desafíos de esta temporada. En el nombre de Jesús, amén.
